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Almacenamiento, transporte y desenrollado de bobinas de cable

Almacenamiento, transporte y desenrollado de bobinas de cable

En cada fase del tendido de líneas subterráneas rigen normas de seguridad laboral que no solo evitan daños en los cables, sino también riesgos para la salud y la vida de los trabajadores. Por motivos de seguridad, los cables se transportan en bobinas, y durante su tendido son imprescindibles equipos como el rodillo de tendido. Pero ¿cómo manipular las bobinas para trabajar con seguridad y no dañar los cables? En este artículo analizamos el almacenamiento, el transporte y el desenrollado de las bobinas de cable.

Transporte seguro de las bobinas de cable

Los cables de potencia que se utilizan en el tendido de líneas se transportan enrollados en bobinas cuyo peso puede llegar a las 8 toneladas. Por la forma de las bobinas, es necesario asegurarlas para que no rueden solas durante el transporte. Para ello sirven las cuñas, y se recomienda transportar las bobinas con los ejes en posición horizontal.

Las bobinas de hasta 1,2 metros de diámetro pueden voltearse con plataformas giratorias y transportarse después en horizontal sobre palés. Las bobinas más grandes deben colocarse sobre soportes adaptados a su tamaño. Lo ideal es que la altura del soporte sea el 5 % del diámetro de la bobina más 2 centímetros de margen.

Por su gran peso, para elevar las bobinas se utilizan sobre todo carretillas elevadoras, aunque también pueden emplearse, por ejemplo, grúas hidráulicas sobre camión. Hay que tener en cuenta que ambas valonas deben apoyarse en las horquillas.

Está terminantemente prohibido dejar caer las bobinas, aunque sí se admite hacerlas rodar en distancias cortas. Solo puede hacerse sobre un suelo firme y llano y en el sentido indicado en la bobina. Rodarla en el sentido del enrollado evita que el cable se afloje.

Almacenamiento de cables a corto y largo plazo

Proteger los cables frente a daños es fundamental; por eso, durante el tendido se utiliza la guía pasacables de fibra de vidrio, pero también hay que almacenar correctamente las bobinas de cable. Lo básico es sellar los extremos de los cables con capuchones termorretráctiles, que impiden la entrada de humedad. Los extremos de los cables deben fijarse firmemente a la bobina, por ejemplo con bridas especiales.

Lo mejor es almacenar las bobinas con los ejes en posición horizontal. Hay que extremar las precauciones con bajas temperaturas, ya que incluso una pequeña tensión o un golpe pueden provocar daños. También hay que revisar siempre el estado de la estructura de la bobina y, si aparecen holguras (por ejemplo, por efecto de la radiación solar), reapretar sin falta los tornillos de montaje. También es arriesgado clavar clavos o grapas en la valona de la bobina, por lo que hay que tener especial cuidado para no dañar los cables. La forma recomendada de manipular los cables depende también de su color: los cables suelen ser negros, pero también existen cables de otros colores. Si no tienen una cubierta resistente a los rayos UV, deben cubrirse con lámina de polietileno negra o incluso con una funda diseñada específicamente para ello.

El almacenamiento prolongado es especialmente problemático, por lo que, siempre que sea posible, es mejor evitarlo. Tampoco debe durar más de 12 meses. Al menos cada 3 meses hay que inspeccionar a fondo el estado técnico de las bobinas y de los cables. También hay que asegurar unas condiciones de almacenamiento adecuadas: las bobinas deben estar sobre un suelo llano y firme (preferiblemente hormigón, grava compactada o vigas de madera). La bobina no debe estar tumbada, sino de pie sobre sus valonas. Un mal almacenamiento puede dañar la estructura de la bobina e incluso estropear el cable, que dejará de ser apto para el montaje. Con mucho calor hay que tener en cuenta que la madera se contrae, por lo que puede ser necesario reapretar los tornillos de montaje. Los cables también deben protegerse de la humedad: ante cualquier daño, hay que sustituir los capuchones termorretráctiles.

Desenrollado de los cables de las bobinas

Para desenrollar las bobinas son útiles equipos como el gato portabobinas, el desbobinador o la rampa de rodillos. Durante el desenrollado, la temperatura no debe ser inferior a −5 °C. Si es necesario trabajar en esas condiciones, las bobinas de cable deben guardarse durante al menos 24 horas en un local a más de 10 °C. Antes de empezar a desenrollar, lo mejor es no solo retirar la cinta o el fleje de seguridad, sino también reapretar los tornillos de montaje. El diámetro del eje del equipo de desenrollado debe ser al menos 5 mm menor que el diámetro del orificio central de la bobina. También hay que vigilar el estado técnico de la bobina, porque durante el transporte o el almacenamiento a veces se salen clavos que pueden dañar los cables. El desbobinador también debe disponer de mecanismos que impidan que el cable se desenrolle solo: el cable solo debe desenrollarse cuando se tira de él. Además, hay que adaptar la fuerza de tiro al material del cable: para conductores de cobre debe ser de 5 daN/mm² de sección y, para los de aluminio, de 3 daN/mm².

Un transporte y un almacenamiento correctos no son solo una cuestión de seguridad, sino también de ahorro, ya que los errores pueden dañar los cables e impedir su uso en el tendido de la línea.

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