Los cables de gran sección pueden poner a prueba a cualquier cuadrilla: son pesados, poco flexibles y perdonan pocos errores. Un fallo en la preparación, en el tendido o en el engaste de los terminales y aparecen sobrecalentamientos, caídas de tensión o averías de los accesorios, es decir, un riesgo real de parada. Por eso no solo cuenta la experiencia del personal en obra, sino también un equipo bien elegido que mantenga el proceso bajo control y permita trabajar conforme al proyecto. En la práctica se trata de tres cosas: un engaste preciso, un guiado controlado del cable pesado a lo largo de todo el trazado y una preparación precisa del aislamiento antes de montar empalmes y terminales. Las soluciones que reunimos a continuación ayudan a hacerlo de forma más rápida, segura y repetible, en las condiciones habituales de las obras industriales, energéticas y de infraestructura.